Todo el exotismo de Oriente llega con Los Pescadores de Perlas
La ópera de Georges Bizet se estrena el viernes 21, en una nueva producción de Jean-Louis Pichon.
Cuando se cita el nombre del compositor francés Georges Bizet (1838 - 1875), es ineludible que a los amantes de la música y, en especial, de la ópera, les venga inmediatamente a la cabeza el título "Carmen", la obra que, tradicionalmente, más se ha relacionado con la cultura española en la historia de este arte. Pero "Carmen" no es el resultado de una investigación antropológico musical sino la expresión de una fantasía exótica (lo que hoy llamaríamos ¿étnico?) de un pueblo que, como el francés, estaba en el centro de la civilización decimonónica y miraba con intriga (y algo de desdén) un pueblo que se suponía vivía todavía en contacto con una cultura más auténtica y, por lo tanto, menos desarrollada.
De más está decir que no es propiedad de Bizet esta idea en las artes, y además, que no es "Carmen"su primer ensayo en esta materia, sino todo lo contrario. Antes de "Carmen", estrenada en 1875, "Los Pescadores de Perlas", de 1863 y "Djamileh", de 1872, son ejemplos claros del interés mostrado por el compositor en los ambientes exóticos. Hay por cierto otras obras, como "Iván IV", ambientada en Rusia, donde el compositor utiliza armonías y giros orientalizantes en la música, pero éstos no bastan para establecer todo un ambiente exótico en la partitura.
Basándose en los grandes referentes de la ópera de sus días, aquellos que lograban situar sus trabajos entre los preferidos por el público, Bizet compone "Los Pescadores de Perlas" a su regreso de Roma, ciudad en la que permaneció durante dos años luego de hacerse acreedor del célebre Premio de Roma, máximo galardón internacional al que podía aspirar un compositor joven de esos días.
Las referencias a los grandes de la grand opéra francesa, Gounod y Meyerbeer, son claras aquí como en toda la obra lírica de Bizet. Las maravillosas melodías al estilo del primero, así como la escala gigantesca del segundo son claros indicadores de la admiración que el joven compositor sentía por quienes consideraba sus maestros. Cabe preguntarse por qué el alumno los sobrevivió mucho más saludablemente en el repertorio de nuestros días.
Bizet comienza el trabajo de sus Pescadores en colaboración con dos de los grandes libretistas franceses de sus días, Eugène Cormond y Michel Carret, ambos de gran prestigio y con títulos como Fausto, Mignon, Romeo y Julieta o Los Cuentos de Hoffmann, en colaboración con terceros. El clima exótico está dado por rituales mágicos con doncellas veladas y pactos secretos a la luz de la luna. La escena transcurre en una aldea de pescadores del lejano Ceylán.
A pesar de situarse en el extremo oriente, la música de "Los Pescadores de Perlas", que sí es extremadamente sensual y sugerente, no contiene elementos reconociblemente orientalizantes. Será debido, seguramente, a que el argumento estaba originalmente situado en el México prehispánico, elemento que cambió recién algún tiempo después que el compositor comenzara a trabajar en la música.
De todas formas, como siempre sucede, y a pesar de los parajes exóticos, las vírgenes y las palmeras, la trama de esta ópera se puede reducir a la tradicional encrucijada entre amor, deber y amistad, que atenta contra las relaciones de los tres personajes principales, Nadir, Leila y Zurga.
Pasajes musicales maravillosos, como el aria de Nadir Je crois entendre encore?, el maravilloso dúo de los amigos Au fond du tempre saint? o el dúo de amor entre Nadir y Leila, Leila! Dieu puissant?, y grandes posibilidades escénicas, dan a esta ópera un sitial de relevancia en de la producción de Georges Bizet.
Magia y ensueño
La romántica y evocadora ópera de Bizet vuelve a nuestro escenario después de 18 años de ausencia. La partitura, plena de fulgor y exotismo lleva al espectador a un mundo de magia y ensueño.
ARGUMENTO
La acción transcurre en la isla de Ceylán en época indeterminada.
ACTO PRIMERO
Una playa salvaje. Los pescadores se preparan para la temporada de trabajo construyendo sus cabañas (Coro: Sur la grève en feu). Eligen a Zurga como jefe de la tribu. Llega Nadir, antiguo amigo de Zurga (C'est toi, toi qu'enfin je revois), y recuerdan juntos el pasado y su común amor por una saacerdotisa (Au fond du temple saint). Los dos la habían dejado para no comprometer su recíproca amistad. Atraca en la playa una barca en la que los ancianos de la aldea han ido a buscar a la virgen que con su canto habrá de aplacar al mar (Coro: Sois la bienvenue). Según la tradición religiosa se pide a la joven velada un voto de castidad. La doncella no es otra sino Leila, la muchacha de quien Nadir y Zurga han estado enamorados (A cette voix quel trouble agitait tout mon être!).
ACTO SEGUNDO
Ruinas de un templo indio. Leila reposa después del retorno de todas las embarcaciones. El gran sacerdote Nourabad le recuerda sus obligaciones y para demostrarle su firmeza ella le habla de cuando arriesgó la vida para salvar a un fugitivo quien, como recompensa le había dado un collar (J'etais encore enfant). Leila se queda sola (Me voilà seule dans la nuit). Se reúne con ella Nadir que ha escalado el acantilado (De mon amie, Fleur endormie), y deciden verse allí arriba todas las tardes (Leila! Dieu puissant) y (Ton coeur n'a pas compris le mien!) Pero el sumo sacerdote los descubre y los denuncia al pueblo y a Zurga. Cuando éste reconoce a Leila, cegado por los celos condena a muerte a los dos traidores (Ah, revenez à la raison). Se desencadena una tempestad y los pescadores están aterrorizados porque piensan que es la ira del mar ofendido.
ACTO TERCERO
ESCENA PRIMERA. La tienda de Zurga. (L'orage s'est calmé). Leila trata de defender a Nadir, pero en vano (Qu'aije vu?). Luego pide a Zurga que entregue el collar a su madre. Zurga identifica el collar y con él a Leila: aquella que de niña le había salvado la vida (Entends au loin ce bruit de fête).
ESCENA SEGUNDA. En la foresta. Los aldeanos beben y bailan, aprestándose para el sacrificio que tendrá lugar en breve (Coro: Dès que le soleil). Cuando Nourabad esta a punto de llevarlo a cabo, Zurga lo interrumpe, alarmando al gentío sobre el incendio que ha comenzado en la aldea, alegando que se trata de un fuego de origen divino. Todos huyen, y Zurga libera a la pareja (O lumière sainte), que huye.