David Gowland: “Nos interesa dar oportunidades”

David Gowland, director del Programa Jóvenes Artistas Jette Parker (PJAJP), de la Royal Opera House, estuvo en el Municipal de Santiago a mediados de mayo, junto a André Heller-Lopes, impartiendo clases magistrales a cantantes. Se trata de una iniciativa que buscaba conocer a los jóvenes talentos de Chile, Brasil, Argentica y Colombia y ofrecerles herramientas y oportunidades para el desarrollo de sus carreras.

 

Once jóvenes cantantes líricos chilenos fueron parte de las clases magistrales que el programa Jóvenes Artistas Jette Parker (PJAJP), de la Royal Opera House, impartió en el Municipal de Santiago entre el 18 y el 21 de mayo recién pasado. Raisa Johnson, Diego Álvarez, Pilar Garrido, Annya Pinto, Matías Moncada, Rodrigo Quinteros, Francisco Huerta, Yaritza Veliz, Mauricio Arriagada, Pedro Alarcón y Rony Ancavil fueron elegidos tras audicionar ante David Gowland, el director del programa, y André Heller-Lopes, régisseur y director artístico del Teatro Municipal de Río de Janeiro.

Tal como lo hicieron en las otras ciudades que visitaron –Río de Janeiro, Buenos Aires y Bogotá–  Heller-Lopes trabajó con los artistas nacionales la interpretación escénica, mientras que Gowland hizo lo propio con la interpretación musical, además de hacer una clase especial a los pianistas correpetidores que acompañaron a los cantantes.

En su paso por el Municipal de Santiago, el director del PJAJP comentó sus impresiones acerca de la experiencia en Santiago.

¿En qué consiste el Programa Jóvenes Artistas Jette Parker?

El PJAJP funciona desde 2001 en el Covent Garden, de la Royal Opera House. Cada año elegimos a diez cantantes, de  entre más de 500 postulantes de todo el mundo, para formar parte de un programa de dos años. Ellos hacen roles pequeños –por ejemplo, Flora, Gastone y el Marqués de La traviata; Ping, Pang y Pong de Turandot; Mercedes y Frasquita de Carmen– y preparan los roles que, ojalá, formarán parte de su repertorio en el futuro. También tenemos directores de orquesta, pianistas acompañantes y directores de escena en programas de dos años. Ellos asisten al personal musical y dirigen óperas de cámara.

Tenemos personas de todo el mundo, por eso es tan maravilloso. De Latinoamérica hemos tenido a un director de escena y sólo a dos cantantes, un brasileño y un argentino. Latinoamérica es un lugar donde no hemos estado y nos interesa ver si podemos establecer alianzas y ayudar con la educación y la enseñanza. Nos gustaría darle oportunidades a la gente: invitándolos, por ejemplo, a ser parte del PJAP o a estudiar en los conservatorios de Londres, donde yo hago clases, para que se acostumbren a la ciudad, al lenguaje y la cultura. Entonces, aquí hay un gran desafío y una gran oportunidad para mí.

¿Cómo nació la idea de hacer esta gira por Sudamérica?

A través de Ópera Latinoamérica (OLA). André Heller-Lopes es el director artístico del Teatro Municipal de Río de Janeiro. Él fue parte del Programa en 2003, como director de escena, y fue mi primer contacto. Él está muy interesado en impulsar el talento joven y sugirió hacerlo a través de OLA. Por supuesto, no puedo visitarlo todo. El verano pasado estuve en México con la Fundación José Cuervo, entonces esta vez dejé a México de lado y vine a Río de Janeiro, Buenos Aires, Santiago—conozco bien a Frédéric Chambert y Arnold Alons, entonces era un lugar que quería descubrir—y Bogotá. 

¿Cómo ha sido la experiencia en Chile?

Fantástica. Hemos sido muy bien atendidos. El Municipal de Santiago es una organización realmente profesional y el nivel de los cantantes también. Son muy detallistas en la comunicación del texto, en la investigación de sus personajes; son  personas bien formadas y con buena técnica. Además, hay mucho interés en lieder y canciones, que es algo que a mí me gustaría incentivar. Es muy interesante.

Elegimos 11 de los 34 cantantes que escuchamos. Tenemos tres sopranos, dos tenores, dos barítonos, dos bajo-barítonos y un contratenor –un mezzosoprano completamente impresionante, muy especial. En cualquier país es un talento escaso, una voz escasa. Pero su intensidad y carisma son colosales. Es maravilloso poder dar una oportunidad a un contratenor y tanto André como yo estamos viendo cómo ayudarlo en el futuro. Entonces, tenemos una mezcla de voces muy interesante.

¿Hay algo que identifique a las voces chilenas?

Es muy interesante porque la cultura, la forma en que la gente habla su propio idioma, tiene un impacto en la forma en que cantan. En Río de Janeiro hablan muy relajado, muy abajo en la garganta: las palabras están en la garganta, a menudo las voces eran muy oscuras y la articulación no era clara. En Buenos Aires hablan muy suavemente, hacia adelante, entonces la dicción no es muy buena.

En Santiago me doy cuenta de que muchos cantan de la misma manera: la “a” y la “o” no son brillantes, son más bajas y más oscuras. Suena muy ruso. Estoy trabajando en eso, conscientemente pensando en la forma saludable y segura de hacerlo y en lo que se proyectaría más eficazmente en un teatro. Sin duda, la técnica brillante del belcanto italiano ayudaría. Pero no les estoy diciendo “haz esto, haz lo otro”, sino sólo pasando dos días intentando hacerles el trabajo más eficiente y fácil.

En cuanto a la interpretación, ¿qué aporta el ser latinoamericano?

Una vez que se identifican con el rol y el canto, definitivamente debe haber un sello latinoamericano en un personaje. Aquí el idioma es mucho más similar al italiano, al francés e incluso al alemán en la pronunciación de las vocales. Es importante que mantengan el color de su cultura, el color natural de su voz y que hagan de eso su personalidad.

¿Qué le aconsejaría a un cantante que está comenzando su carrera?

Que trabaje duro. El trabajo debe ser entretenido, pero necesita disciplina personal. Si uno hace trampa, en algo se notará. También hay que ir a la ópera y escuchar lo que hacen otras personas, investigar la pieza en que está trabajando, traducirla e identificarse con el rol. Todo lo que un cantante prueba y ve tiene que ser a través de los pensamientos y los ojos del personaje. No hay atajos: con YouTube, Google e Internet tenemos acceso rápido a las cosas, pero no hay que escapar del trabajo duro, lento y cuidadoso. Eso es todo lo que se necesita.

David Gowland junto a Mauricio Arriagada Annya Pinto junto a André Heller-Lopes

En las fotos: David Gowland junto a Mauricio Arriagada (izquierda) / Annya Pinto junto André Heller-Lopes (derecha)